Aunque El Salvador sea un país pequeño no significa que no haya un lugar para cada uno. Creo en aceptar las diferencias como primer paso para unirnos como país, tenemos más cosas en común de lo que quieren hacernos creer: somos salvadoreños y eso es suficiente razón para que nos unamos.

Creo que El Salvador puede ser mejor si hacemos a un lado nuestro ego y competencia, creo en una nueva generación de jóvenes comprometidos con hacer lo correcto, pensando en colectividad y no en individualidad.

Creo en dejar de llamarlo “este país” y comenzar a hacerlo “nuestro país” porqué todos somos responsables del futuro de nuestra nación y cada uno tiene una misión que cumplir.

Porque la vida se trata de hacer algo; de proponer en lugar de criticar, de involucrarse para entender, de actuar para transformar, de hablar en lugar de juzgar, de servir en lugar de pedir.

Creo en El Salvador, pero creer no es suficiente hace falta entregar lo mejor de nosotros. Lo que hace falta es marcar la diferencia.